26/11/ 2020. 12:58 AM
Qué iluso fui
Iluso al pensar que un nuevo amor podría salvarme
Salvarme del dolor de uno ya roto,
Pensé que eras luz,
Por un momento creí que todo tomaba sentido
lo hizo, pero no en la dirección que yo quería,
Quién soy yo para juzgarte, tú estás rota
Quien soy yo para merecer lo que me hiciste,
Soy herida sangrante que palpita aún en amor
Aún no me he podrido, aún no me he secado
Pero carajo si qué me duele,
Duele esta forma de vida,
Duele tu mentira, duele mi desengaño,
Duele el recuerdo de tus labios en los míos,
Duele el fantasma de tu voz y tu sonrisa
Duele que todo halla sido macabramente falso
Estás seca, podrida, desde el centro de tu corazón,
Hasta la piel muerta que se te desprende con el viento,
Disfruta tu festín de penitencia,¡qué te marchitarás!
El pasado no perdona y nadie recogerá tus pedazos
Ahora entiendo tu deliberada aceptación de la muerte
Morirás en cualquier momento a manos de ti misma,
Soy herida sangrante y mi dolor no cesa
Ya no te quiero ni te amo, aún así en mí vives
Vives en etérea sustancia, sin temperatura
Prisionera en mi existencia, grotesca y desenfrenada,
Arde en mi pecho como fatiga,
inexorable e indómita forma de agonía.
Mi alma agoniza en recuerdos tuyos, grita de rabia estafada.
Por unos ojos, por una sonrisa y por una voz que le fueron enajenadas a un Ángel
Quiero matar estos recuerdos, tendría que matar una parte de mi y pretender que no existió.
Este poema no está terminado, no podría terminarlo
Mi dolor no acaba mágicamente con descifrar la textura de mi pena,
Además para ti ya no tengo nada,
Ya suficiente con lo qué duran estas palabras
no te daré mi tiempo ni mi pensamiento, (no más)
¡Lamento para mi existencia es tu recuerdo!
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