15/12/2020
Hoy traigo a mi memoria el sangrante pensamiento de tu pérdida, de ese llanto qué jamás oí, De tu sonrisa que jamás me dio luz, Del peso de tu cuerpo que no logro consumarse en mi vida, Pedazo de cielo como me dueles aún. De mi en sueños te despediste, caminamos solo tu y yo una extensa playa, padre e hija como en otra realidad debio ser. ¿Qué hay de mi? ¿Qué hago con éste dolor? ¡No puedo cuestionar a Dios ni el orden natural de cosas, eso no emancipa mi dolor, en cambio abrazarte hija mía desde mi alma hasta la longitud de tu estancia, es todo lo qué me duele y me consuela a la vez, es la única forma de estar contigo. El espíritu no tiene límites ni barreras físicas y el amor es el etér que nos une a todos, en la vasta y eterna infinidad de la existencia, por ello sé que veré tus hermosos ojos y sentiremos la afinidad y cercanía de nuestro espíritu, te amo y te amaré donde sea qué la existencia haga su cohesión. Hoy traigo a mi memoria la confusa desdicha de este malaventurado, ...


