31/12/2017

Las personas necesitan algo de lo cual mofarse, necesitan imponerse unos por encima de otros, la lucha constante de la arrogancia y de la impertinencia, egoístas y necios somos. Lo que no puede ser para nosotros no podemos tolerar que otro lo tenga, conducta que todos aman, disfrutan y necesitan. 

Ahora entendiendo a lo que se referìa Nietzsche con voluntad de poder. A diferencia de él yo siento profundo asco por ella. No puedo acostumbrarme, no la tolero. Pero heme aquì a contracorriente sin otra opción mas que ser esquivo y complaciente ante la insolencia, ni ganas de disputar ni de hacerme entender son suficiente a como deseo, porque a lo que a mi respecta todo esta perdido. 


Estamos todos apilados unos al lado del otro, otros debajos de estos y con un serial en nuestras puertas en una zona designada con un código, tan tontos e indiferentes como nuestro predecesores, permanecemos estáticos en este tipo anaquel para que el sistema nos consuma, rutinarios en un empleo para poder saborear un bistec y pagar lo que pensemos que necesitemos para ser felices o para embellecernos, y sentirnos ensoberbecidos de la atención, de quienes amen lo material que con esfuerzo podamos alcanzar, 

¿y para què? ¿para hallar quien nos ame? Alguien con la cual compartir nuestro extravío o de alguna manera distraernos por completo de èl, y asì por cortos instantes sentir paz, plenitud o sentirnos gratos, pero ¿por cuánto tiempo?  a veces menos de lo que tarda una hoja en tocar el suelo, otras veces lo que tarda la concepción de un niño. Pero siempre regresa y cada vez que lo hace, lo hace con mucho más ímpetu y cada vez es más difícil de tolerar, se suma la ansiedad nada diferente a la de un adicto, que lucha o se somete a sus inmensas ganas de desaparecer, de desconectarse, de desentenderse, de perderse de este tormentoso extravío.


Las esperanza de un dia mejor, nos yergue por la mañana, luego regresamos corvos a la cama; cansados con el deseo de dormir, pero sometidos al pensamiento de la desdicha, nos criticamos una y otra vez “¿hasta cuándo esto será de esta manera?” o el típico “¿por qué  me sucede esto? “Por qué estoy tan solo” Y así nos adentramos a la noche hasta alcanzar los límites del cansancio, donde el pensamiento no nos alcanza, pero una vez más ¿hasta cuándo?. Somos esclavos de esta existencia y de la idea de que la muerte es la única que puede darnos descanso, o siguiendo la analogía “la libertad” pero es parte de nuestra fantástica consolación que nos encargamos de crear, para esperanzarnos alli,  ya que no hay nada más misterioso que la muerte y de lo que de ella se sabe, no es más que un pequeño resquicio de su paso por nuestro camino, donde esta la huella de la fortuna de un bienaventurado, que tras su partida se ha convertido en misterio también.

 

01/01/2018 1:12 am.


Año nuevo, nuevas esperanzas, nuevas oportunidades; que hemos de alcanzar o que se esfumarán frente a nuestros rostros, ansiandonos bajo la primicias de nuestros deseos e ilusiones, no más que utopías. Pero ¿por qué nos aferramos a ellas? Por el hecho de que otros han conseguidos sus deseos o lo que antes les era ilusión, entonces creemos que tal vez, nosotros también podamos ser tan especiales como esos, músicos, poetas, deportistas, actores etcétera. Pero no, no lo somos ¿A quién queremos engañar? ¿Cuanto tiempo hemos pasado malinterpretando este honesto axioma de la vida?; si es que alguna vez hemos apartado el ego y sido autocríticos. Nosotros no somos especiales, no hay pizca de magia en nuestra sonrisa, tampoco hay genialidad en lo que pensamos, somos regulares, un mismo estándar. ¡Qué verdad tan desconsoladora! Más cuando sentimos que cada día damos todo lo que somos a un hobbie, a una pasión o a lo que quisiéramos dedicarnos; por el hecho de que nos gusta y nos llena el alma. Y damos nuestras noches esenciales de descanso, para trabajar en nuestras pasiones, para lograr algún crecimiento y hallar mejoras, que si alcanzamos, pero no son suficientes, porque aunque demos en exacta o incluso mayor medida, que aquellos seres que son grandes ilustres, jamás llegaremos a ese nivel de éxito. ¿Y quién es capaz de conformarse con tan poco? ¡Cuando todos aspiran ser grandes y empoderarse! ser respetados por un status social envidiable! Después de todo no podemos pensar que son deseos benévolos e inofensivos, el ego y el deseo socialmente hablando, nos hace los tiranos más astutos, puesto que nadie sabe qué estamos dispuesto a ser por lo que queremos y lamentablemente, nuestras ambiciones siempre estarán por encima del bienestar de otros. Porque así es el ser humano, es un principio evolutivo de supervivencia, la preservación de lo que somos como un cuerpo viviente.



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