Yulio 08/10/2017

Mi nombre es Yulio o al menos así me han llamado siempre los chicos con los que crecí, siquiera se como se escribe; solo se qué ese fue el nombre que me puso Enrique según porque fue en el mes de Julio en que aparecí caminando detrás de los chicos sosteniéndoles las cubeta,  de hecho ese el recuerdo más distante que tengo, como si desde ese día que le fui sorpresa a Enrique empezo mi existencia, justo allí en el semáforo de la Ramón Arbae, donde aprendí el oficio de limpiar parabrisas o como diría Franco “El oficio de ganarse la vida”. Me agrada mucho Franco mucho más que los otros chicos, él siempre es el primero en levantarse y sabe una gran cantidad de chistes que sabrá Dios donde los aprendió, aunque he llegado a pensar que los inventa; dado que siempre llevan relación con lo que nos sucede. El pequeño Franco es de ojos claros y saltones, su cabello es marrón lacio y sus expresiones son muy profundas y definidas; como si el creador lo hubiera hecho con tanta firmeza que le era predestinado su labor de vender periódicos. Él y Esteban son los únicos que venden periódicos de nuestro grupo, antes solo limpiaban parabrisas como Carlos, Ernesto y yo, pero Enrique conocía un Señor que tenía un Kiosco en la  Av. Bolívar a una cuadra de la Calle Ayacucho y logró que los chicos vendieran diariamente. Solo he visto en 2 oportunidades al Sr. Alberto y ambas fueron porque Esteban había enfermado por las lluvias y el frío que nos había alcanzado.


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